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Impacto de negocio del sector confecciones

La confección se ha convertido en las últimas décadas en una industria mundial en la cual los centros de producción […]

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La confección se ha convertido en las últimas décadas en una industria mundial en la cual los centros de producción son cada vez más numerosos. Esta actividad funciona sobre la base de acuerdos entre empresas y se trasladan de un país a otro según la evolución de las ventajas comparativas e imperativos en la mercadotecnia. Las prendas de vestir, algunas de las cuales son el producto de una elaboración fragmentada entre diversos países, mediante procesos de maquila, también se han convertido en productos globales cuyo origen geográfico resulta muchas veces difícil determinar.

Entre 1986 y 1992, el valor de las exportaciones mundiales de prendas de vestir aumentó en aproximadamente 105% (a un ritmo más acelerado que los productos manufacturados considerados en su conjunto). La parte que representan las prendas de vestir en las exportaciones de productos manufacturados aumentó de 4.4 a 4.9% durante el mismo período.

Los mayores requisitos en materia de calidad, han permitido que las empresas instaladas en los países más industrializados recuperen una nueva capacidad competitiva, la cual ha dejado de fundamentarse en los costos de producción, para basarse en aspectos como la calidad, el lugar preferente que se ocupa en el mercado, la rápida capacidad de adaptación y la organización de una eficiente red de abastecimiento y distribución.

Por otro lado, el aumento de la competencia internacional y el traslado en gran escala de las actividades de gran densidad de mano de obra a los países en los que los salarios son bajos, ha contribuido en gran parte a la reducción de la mano de obra en los países industriales. El tamaño del comercio mundial de textiles y confecciones que en 1992 representó US $ 247 mil millones, superó en 1997 los US $330 mil millones, donde las confecciones representaron cerca del 55% de este total, lo cual indica la viabilidad del negocio, su gran potencial y atractivo.

Las confecciones aportan el 2.2% del valor agregado mundial. Los principales productores entre los países desarrollados son Estados Unidos (34%), Italia (18%), Japón (15%) y Francia (12%)

Estados Unidos adquiere más del 21% de las importaciones mundiales del sector, por tamaño del mercado y el incremento en el costo de la mano de obra en los últimos diez años. De acuerdo con los últimos datos disponibles a 1998, la mano de obra norteamericana promedia un costo de 12.26 dólares por hora/hombre, que resulta ser elevado si se compara con el costo en los países asiáticos y de América Latina.

De los 19 mil millones de mts2 de productos importados por Estados Unidos en 1996 en el sector textil y de la confección, las principales fuentes de abastecimiento fueron México, Canadá, China, Taiwán, Hong Kong, India y Pakistán. En particular, en los productos confeccionados las importaciones ascendieron a 9.7 mil millones de mts2, un incremento de 4% con respecto a 1995. México fue nuevamente el principal proveedor con el 11.4% del total, seguido por China (8.9%), Hong Kong (7.9%), República Dominicana (6.8%) y Taiwán (5.9%).

El sector de la confección en Colombia

A lo largo de la presente década, la industria colombiana viene registrando importantes cambios estructurales, ello como resultado de la apertura económica. Pocos sectores, como el de las confecciones, sintieron tanto, el rigor de la competencia externa, debido a que por la gran intensidad en mano de obra que caracteriza al sector de las confecciones, este fue especialmente vulnerable a los efectos de la revaluación de la moneda, que ha sido tradicional en nuestra economía en los últimos años.

El mercado textil y de las confecciones, se ha visto igualmente afectado por la aparición de nuevos competidores de carácter global, como es el caso de China, Corea del Norte, Taiwan y Panamá (países no miembros de la OMC) y de otros países del sudeste asiático, que han dado lugar a un exagerado crecimiento de la oferta de producción con la consecuente disminución de los precios internacionales. El crecimiento de la producción mundial de textiles y confecciones se ha desbordado desde 1988; ha sido del 20% en promedio por año, pero en los países con bajo costo en mano de obra ha sido del 80%.

La industria de la confección ha ocupado siempre un lugar importante en Colombia en términos de contribución al PIB, a las exportaciones y a la generación de empleo. Es así como participa con el 10% del PIB industrial y aporta otro tanto al valor agregado industrial del país, y es el cuarto exportador de la industria colombiana. Sus ventas al exterior representan el 4.1% de las exportaciones industriales.

Adicionalmente, registra los resultados más significativos dentro de la actividad industrial en Colombia. La productividad media del trabajo viene creciendo a tasas superiores al 9% real promedio anual en los últimos cinco años, con un dinamismo especial de la ropa interior femenina

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Aunque el mayor número de empresas se encuentran ubicadas en la capital del país, es la región antioqueña quien aporta la mayor producción (34%), seguida de Cundinamarca (31%) y el Valle del Cauca (14%). Por otra parte, el valor agregado del sector se distribuye principalmente en cinco regiones: Antioquia (39.4%), Bogotá (29%), Valle (15.1%), Risaralda (4.9%), Atlántico (4%) y Santander (3.9%).

No obstante la creciente modernización del sector, las empresas de confecciones en Colombia poseen en general un bajo nivel tecnológico. Si bien las grandes firmas tienen a su servicio modernos equipos para su sistema productivo, las pequeñas y medianas, que son un buen número, utilizan equipos obsoletos o su producción es muy intensiva en mano de obra. Se estima que sólo el 24% de las empresas medianas posee equipo para diseño asistido por computador y el 12% posee equipo de estudios de tiempos determinados por ordenador.




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