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Algodón y desarrollo en el departamento del Cesar

Muchos fueron los cambios que trajo consigo la producción de algodón para el municipio de Valledupar y sus alrededores. Este […]

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Muchos fueron los cambios que trajo consigo la producción de algodón para el municipio de Valledupar y sus alrededores. Este importante textil, utilizado en un mercado tan poderoso como la moda, dejo mucho de positivo y buenos recuerdos para los más antiguos de esta región.

Valledupar era una región de mucha pobreza, de total estancamiento y de mucho atraso. No había vías de comunicación, ni agua potable, ni alcantarillado, ni luz. Había una escuela parroquial y el que quería seguir estudiando bachillerato se tenía que ir para el Liceo Celedón en Santa Marta, yo estudié allá, extraordinario colegio pero el único en la Costa Atlántica. Después de mi bachillerato hice el recorrido que hicieron todos los que, como yo, queríamos estudiar en Bogotá. El viaje por el río Magdalena, que duraba 8 días y que describe Gabriel García Márquez en sus biografías, exactamente igual. Me fui en 1944 y volví en 1950, ya siendo Ingeniero Civil.

Por lo expresado por Villazón Baquero, se puede pensar que está describiendo la década de 1940: Valledupar un pueblo despoblado con problemas de servicios públicos y de infraestructura vial. Testimonio que al compararlo con el de Alfredo Cuello, que describe la década de 1950, deja entrever que se avizora un cambio en Valledupar a mediados del Siglo XX, motivado por el algodón, que para algunos de ellos significó esperanza.

Jorge Dangond Daza señaló: Valledupar era un pueblito tranquilo, con muy pocos habitantes, sin nada, sin luz, ni alcantarillado, con una salud muy malita, había mucho paludismo y a la gente le daba esa enfermedad en la piel que se llamaba en esa época ´carate´. Cuando llegó la fiebre por el algodón, esto se pobló, cambió. Yo fui uno de los pioneros. Cuando me inicié como cultivador en 1955, la única experiencia que traía era de 20 hectáreas que había sembrado en Villanueva, más como ensayo y aprendizaje, terminé sembrando 2.000 hectáreas por allá por los años de 1970.

Información que valida Eduardo Posada Carbó , quien señaló que “el cultivo del algodón había ido extendiéndose gradualmente a la provincia de Santa Marta, particularmente hacia el este del río Magdalena. Para 1937 Gregorio Castañeda había observado también su cultivo en las provincias de Valledupar y Padilla , que después de 1950 se convertirían en uno de los baluartes de la cultura del algodón”.

Durante la primera década de siembra del algodón en Valledupar, hacia 1950, el mundo de los vallenatos empezó a girar alrededor de las grandes expectativas que este cultivo, “exótico y novedoso”, como decía Jorge Dangond, generaba entre ellos. Expectativas que crecían, en la medida en que, tanto a nivel nacional como internacional, la demanda por el producto era mayor que la oferta.

Pareciera ser que de la misma forma en que se inició la siembra de algodón en Valledupar, se presentó el proceso de expansión en el resto de Colombia; así lo confirma la prensa cuando se publicó que:
“Entre 1950 y 1963 Colombia mostró un verdadero y alentador desarrollo en la producción de fibra, la maquinaria agrícola pesada derribó más selva en esos trece años que toda la tierra abierta en la colonización del Quindío en 100 años, surgieron zonas de una riqueza incomparable para un porvenir grandioso”

La producción de algodón también permitió las migraciones y el desarrollo urbano en Valledupar. el algodón fue el producto que dio la base para el crecimiento capitalista moderno de Valledupar y como expresión de ello los censos poblacionales suministrados por el Departamento Nacional de Estadísticas –DANE-, muestran los cambios en la población de esta ciudad: De 26.442 habitantes que tenía en el año de 1951, pasó a tener 78.437 en 1964 y 112.057 en 1973, lo que tampoco debe tomarse como si el algodón fuera la única causa del crecimiento poblacional, pero sí se considera un factor importante en dicho aumento. Según Manuel Germán Cuello, “con la llegada de tanto recolector de algodón traído del Atlántico, Bolívar, Magdalena y del interior, principalmente del Valle del Cauca y del Tolima, se aumentó la población de Valledupar y se dio la primera invasión de tierras.

El mismo entrevistado expresó: El algodón fue lo que le dio la base a Valledupar para su crecimiento. En los años 1960, aquí había una granja ganadera inmensa que iba de la ferretería Cesar hacia el Terminal, del Terminal hacia la salida de Fundación por la Ceiba, pero la invadieron unos tipos que habíamos traído de Atlántico, de Bolívar, de Magdalena y del interior para recolectar algodón, porque en el Valle del Cauca y en el Tolima, cuando nosotros estábamos sembrando, estaban ellos recolectando por las diferencias de la temperatura y del tiempo de lluvia. Aprovecharon esos comunistas que llegaron e invadieron la finca. En esa época yo era concejal, así como lo era Armando Maestre, el profesor Francisco Molina Sánchez, Edgardo Pupo y otros. Aquí no había ingenieros ni arquitectos distintos a los que estaban trabajando en la zona de carretera. Yo les propuse a los concejales que dejáramos crecer la ciudad, que hiciéramos unos arreglos con esos invasores y convenciéramos al alcalde, Manuel Moscote Mejía, que era enemigo de los invasores, para que arreglara con ellos.

Convencimos al alcalde para que trajera a un ingeniero y arquitecto que se llamaba Manuel Carrerá. Nos comunicamos con él y el tipo dijo: “Si, yo voy, ustedes me pagan los pasajes y el hotel”, y se vino, recorrió los terrenos y nos dijo: “Si hacemos el arreglo, yo voy a dejar las bases de lo que va a ser el desarrollo urbanístico de Valledupar”, que no era sino las callecitas esas que hicieron los españoles y la plaza. Trazó la avenida de la Ceiba, la avenida para la salida a la Paz que no era recta, la hizo en una sola vía, también trazó la que va de la Terminal hacia la salida a Fundación, la avenida Pastrana, la Plaza del Primero de Mayo y la del Doce de Octubre. Entonces él fue quien en realidad sentó las bases del desarrollo urbanístico. Por eso usted ve a un Valledupar con calles y avenidas amplias como las tiene. El dejó las bases listas, las calles marcadas, y las plazas las siguieron haciendo grandes también, como la del Primero de Mayo y la del Doce de Octubre.




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