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Actividad textil de Antioquia

Históricamente, Medellín es el centro textil de Colombia, con empresas que fueron de importante participación a nivel latinoamericano en las […]

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Históricamente, Medellín es el centro textil de Colombia, con empresas que fueron de importante participación a nivel latinoamericano en las décadas del 70 y el 80, pero que han perdido dinamismo frente a otras regiones del país. La ciudad concentra un 50% de la industria y un 33% de la producción de prendas, mientras Bogotá origina hoy el 36% de la oferta textil y el 33% de la confección e Ibagué ha desarrollado una próspera industria y tiende a convertirse en el tercer centro textil del país. Este resultado es consecuente con la pérdida de participación industrial de Antioquia en el país en los últimos 30 años.

Esta es una actividad dominante en la economía de la región. La estructura industrial del Departamento, medida a través del número de establecimientos, muestra las empresas dedicadas a la manufactura de confecciones con el 19% y los textiles con el 11% entre las principales actividades productivas de la región.

Posee además buenos proveedores de insumos críticos para su actividad, como son los hilos, que cuentan con la presencia de dos multinacionales en el país, una en Medellín y otra en Pereira, las cuales abarcan prácticamente la totalidad del mercado. Por sus características de empresas internacionales, cuentan con tecnología apropiada e información oportuna del mercado tanto a nivel local como internacional.

Adicionalmente, la industria textil es la actividad manufacturera de mayor participación en el PIB industrial del Departamento (20%) y en el PIB total de la región (5.6%); es además el primer generador de empleo en la manufactura (19%) y el mayor generador de valor agregado (20%).

No obstante, dichas participaciones se han venido deteriorando en los últimos diez años, toda vez que en 1991 representaba un poco más del 22% de la actividad manufacturera y el 6.4% del PIB regional. Por otro lado, el valor que la actividad textil agregaba a la industria disminuyó 13.3% entre 1977 y 1996 en términos reales, única actividad manufacturera con este comportamiento, y su generación de empleo disminuyó 44% en el mismo período, la segunda caída más alta después de las industrias básicas de hierro y acero. Con algunas excepciones, a partir de diciembre de 1993 y hasta finales de 1998, el empleo en el sector textil ha mostrado caídas constantes. En 1996, por ejemplo, cayó en promedio 3.71% con respecto a 1995.

La inequidad arancelaria para la industria nacional de textiles es otro factor que contribuye a su problemática. Mientras la industria textil en el mundo no paga aranceles sobre el algodón, la colombiana tiene que asumir ese costo, lo que se convierte en una ventaja para los extranjeros.

Adicionalmente, ante el cierre del mercado chino como parte de una política de industrialización de ese país, la capacidad instalada de los demás países del sudeste asiático los obligó a buscar mercados para consolidar sus economías de escala, pero encontraron serias barreras de entrada y un fuerte control al dumping y al contrabando en Norteamérica y Europa.

De esta manera, se volcaron hacia los países tercermundistas, particularmente los de América Latina, donde los controles a las importaciones ilegales son menos estrictos y se convirtieron entonces en la competencia más fuerte no sólo local sino internacionalmente, con productos que van desde las fibras hasta la confección misma, pasando por los textiles.

Según los empresarios, la maquinaria textil producida en el mundo está diseñada para tamaños de mercado más grandes del que en este momento poseen las empresas del sector en Antioquia, por lo que se genera cierta incompatibilidad entre los pedidos de las empresas confeccionistas y el volumen que pueden ofrecer las textileras, generalmente superior. Ello deriva en una pérdida de mercado para la actividad de moda y textil local, a favor de proveedores extranjeros.

Adicionalmente, la industria textil por ser una de las más antiguas soporta hoy unas cargas pensiónales que contribuyen a asfixiarla. Los pagos a jubilados –que según las empresas es responsabilidad de los seguros sociales -, constituyen un gasto fijo e inflexible que tiene gran peso en la operación de las empresas, si bien cuentan con productos de buena calidad en el ámbito internacional. Sumado a esto, otros costos por tributación y financieros, han convertido a Antioquia y al país en un territorio costoso para desarrollar tal actividad, lo que se ha traducido en pérdida de mercado.




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